miércoles, 23 de marzo de 2016

ROBERTO ARLT

CUENTOS DE SU AUTORÍA

Roberto Arlt

(Buenos Aires, 1900 - 1942) Escritor y periodista argentino, una de las figuras más singulares de la literatura rioplatense. Autodidacta, lector de Nietzsche y de la gran narrativa rusa (Dostoievski, Gorki) y vinculado a principios de la década del veinte con el progresista y didáctico Grupo de Boedo, se le considera el introductor de la novela moderna en su país, aunque su reconocimiento no le llegó hasta los años cincuenta.
El Grupo de Boedo tomó su nombre de una calle de los suburbios proletarios de Buenos Aires. En oposición a las tendencias estéticas más formales del Grupo de la Florida, en el cual desempeñaron un papel determinante primero Ricardo Güiraldes y después Jorge Luis Borges, el Grupo de Boedo constituía una corriente literaria comprometida en la crítica de la sociedad, siendo decisiva para su concepción artística la influencia de Dostoievski, tanto en la elección de los temas como en la visión del mundo, sobre todo en la concepción del destino del hombre.
Roberto Arlt se crió en una humilde familia de inmigrantes: su padre era alemán y su madre, una triestina imaginativa y sensible, le recitaba versos de Dante y de Torquato Tasso. Abandonó su hogar cuando era un adolescente a causas de disputas con su padre. Hizo estudios elementales, pero frecuentó las bibliotecas de barrio, donde se inició desordenadamente en la lectura de R. Kipling, E. Salgari, J. Verne, R. L. Stevenson y J. Conrad, entre otros, a la vez que desempeñaba diversos oficios: dependiente de librería, aprendiz de hojalatero, mecánico y vendedor de artículos varios.
Ya casado se trasladó a Córdoba, pero el fracaso en su intento de mejorar la situación económica le obligó a regresar con su familia a Buenos Aires: traía consigo el manuscrito de El juguete rabioso. En la capital trabajó como periodista e inventor. En la Revista Popular publicó su primer cuento, Jehová, al que le siguió un ensayo,Las ciencias ocultas en la ciudad de Buenos Aires. Luego colaboró en Patria, periódico nacionalista de derechas, pero dos años después pasó a publicaciones de signo opuesto como Extrema Izquierda y Última Hora. Tras varios intentos logró publicar en la revista Proa dos capítulos de su novela El juguete rabioso (1926), que llegaría a considerarse un hito en la literatura argentina.
El periodismo fue, para Arlt, el medio principal de subsistencia. En 1927 ya era cronista policial en Crítica y un año después pasó a ser redactor del diario El Mundo. Allí aparecieron sus cuentos El jorobadito y Pequeños propietarios. Su columnaAguafuertes porteñas (1933), en la que arrojaba una mirada incisiva sobre la ciudad y sus habitantes, le dio gran popularidad: eran textos llenos de ironía y mordacidad, retratos de tipos y caracteres propios de la sociedad porteña. Dio a conocer artículos, cuentos y adelantos de novelas desde las páginas de las revistas Claridad, El Hogar, Azul y Bandera Roja. Resultado de su labor como corresponsal en Europa y África son Aguafuertes españolas (1936) y El criador de gorilas (1941), cuentos de tema "oriental".
Para muchos su obra más acabada es Los siete locos (1929), una inquietante novela sobre la impotencia del hombre frente a la sociedad que lo oprime y lo condena a traicionar sus ideales. La novelística de Arlt incluye también Los lanzallamas (1931) y El amor brujo (1932). La colección de cuentos El jorobadito(1933) reitera la temática de sus novelas: la angustia, la humillación y la hipocresía de la sociedad burguesa.

Roberto Arlt en Buenos Aires (1935)
Arlt protagonizó un intento de renovación del teatro argentino a través deTrescientos millones (1932), a la que siguieron otras siete piezas dramáticas, Piedra de fuego (1932), Saverio el cruelEl fabricante de fantasmas (1936), La isla desierta (1937), África (1938), La fiesta del hierro (1940) y El desierto entra a la ciudad (1941), presentadas casi todas en el Teatro del Pueblo que dirigía L. Barletta.
Aunque conoció el éxito y fue leído masivamente, los sectores académicos criticaban sus incorrecciones sintácticas. A finales de los años cincuenta su obra comenzó a ser reivindicada como uno de los mayores logros de la literatura argentina. El estilo arltliano se caracteriza por frases cortadas o desestructuradas y por la incorporación de jergas y barbarismos. Su obra refleja la frustración de las clases populares urbanas durante la crisis que culminó en 1930: sus personajes son a menudo marginales que atraviesan situaciones límite; el mundo cotidiano de la gran ciudad aparece vinculado con un universo enrarecido, sórdido y hasta fantástico.
La obra narrativa de Roberto Arlt
A Arlt nunca le interesó mantenerse dentro del "buen gusto", ni se privó de utilizar ninguna herramienta al alcance de su escritura que fuera eficaz para retratar la realidad de un modo descarnado; por ello algunos de sus libros causaron revuelo y escándalo. La "desprolijidad" de su escritura, los "errores ortográficos" que se le imputaban, quedan reducidos a meros detalles anecdóticos a la hora de evaluar una obra que ocupa un lugar esencial dentro de la literatura argentina del siglo XX, justamente por la fuerza de un estilo y de unos argumentos ajenos a toda voluntad estetizante, característicos de otras corrientes dominantes en la literatura nacional. En el prólogo a Los lanzallamas (que suele ser considerado como una manifestación esencial y definitiva de sus ideas en torno a la labor literaria), Roberto Arlt defiende su papel de creador frente al establishment, al tiempo que critica con dureza el sistema de reconocimiento y promoción cultural de la época.
La obra de Arlt ha sido vista como un espacio de confluencia de los discursos más significativos de su tiempo: desde las utopías socialistas y anarquistas de las primeras décadas del siglo XX a la subsiguiente irrupción de los proyectos totalitarios (especialmente, el nazismo y el fascismo), así como un amplio repertorio de saberes vinculados a las ciencias ocultas. En su novela Los siete locos, este último aspecto se evidencia con mayor contundencia, a través de los sueños y las fantasías que encarnan en sus personajes y que se vinculan con toda una iconografía ocultista.
NOTA DE PÁGINA/12 SOBRE EL AUTOR: Roberto Arlt, en estos días

MAQUILLAJES 2016





martes, 19 de mayo de 2015

DIDASCALIAS, ACOTACIONES Y DIÁLOGOS

El concepto de didascalia (del griego “enseñanza”) se aplica al lenguaje teatral y se refiere a las instrucciones dadas por el autor para la representación de la obra, con descripciones de espacios y elementos. Es un concepto más amplio que el de acotaciones pues, aunque las incluye, también se refiere a otros elementos del texto teatral.
Las didascalias incluyen las acotaciones, el listado de dramatis personae (personajes dramáticos) que encabeza la obra, las distintas divisiones de la obra teatral (“actos”, “escenas”...) y el nombre de los personajes delante de cada intervención.

Acotación en teatro

En el teatro, la acotación se refiere a las notas o comentarios de naturaleza descriptiva que el autor incluye en la obra teatral para explicar detalles relativos a los movimientos y acciones de los personajes en escena, así como todo lo relacionado con la puesta escénica. En este sentido, las acotaciones no forman parte del texto pronunciado por los actores, y su función es más bien indicar a los actores y al director ciertos aspectos de la representación teatral, como gestualidad, tono de voz, expresiones, etc. Las acotaciones, en general, aparecen en todos los textos de carácter dramático, sean para teatro, televisión, cine u ópera. Un ejemplo de acotación ocurre en este diálogo de Los dos hidalgos de Verona, extraído de la literatura de William Shakespeare. Nótese la acotación en el paréntesis:
«Relámpago: Señor: vuestro guante (entregándole un guante).
»Valentín: No es mío. Tengo puestos los dos».

Diálogo:
El diálogo teatral es también acción hablada. La incidencia del diálogo en una obra teatral es total: sin diálogo no hay teatro, mientras que en la narrativa se puede eludir.

miércoles, 25 de marzo de 2015

BOCETOS PARA VESTUARISTAS. FIGURINES Y FICHA TÉCNICA

RECUERDEN:
El trabajo de bocetado debe entregarse en dos partes: una fecha para los bocetos de "ideas" y otro para los maquillajes definitivos de los siete actores) Fechas a acordar.



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Para el director: cómo indicar didascalias en una escena teatral

Cómo indicar didascalias en una escena teatral

Como director tienes el desafío de llevar a cabo varias tareas, además de decirle a los actores qué decir y cómo decirlo. Es necesario que indiques cada movimiento, desde las entradas y salidas de escena, hasta la ubicación en donde se deben parar los actores; de esta manera te aseguras de que los movimientos relatan la historia al igual que el libreto. Los profesionales del teatro llaman a este proceso didascalias. A continuación podrás leer sobre cómo indicar las didascalias en una escena de teatro.
1
Revisa tus indicaciones en el libreto. La mayoría de los libretos tendrán direcciones escénicas básicas: por ejemplo, si un personaje sale de escena por la derecha, o si se sienta o si está recostado. Estas indicaciones te ayudarán a tener una mejor idea sobre la visión original del dramaturgo sobre cómo se deben representar las didascalias del libreto. Utiliza estas direcciones como guías, no como normas. Cada escenario es diferente y es posible que no se adapte a ciertas direcciones escénicas. Además, una gran tarea de ser director implica que impartas tu visión sobre el espectáculo. Deja volar tu imaginación y elige lo que mejor se adapta a tu visión escénica.
2
Crea un cuadro escénico. En cualquier momento del espectáculo debes tomar unafotografía de los actores sobre el escenario; esta imagen debe ser capaz de decir lo que hacen los actores hacen en el escenario sin necesidad de ninguna explicación. Asegúrate de que los actores estén a diferentes alturas, diferentes niveles y diferentes ambientaciones para hacer que las escenas sean interesantes. Cuenta la historia no solo por medio de las palabras del actor, sino también por medio de sus movimientos.
3
Haz que todos los movimientos tengan un propósito. Los actores nunca deben moverse por el simple hecho de moverse. Cada paso en el escenario debe tener un propósito. ¿Hacia dónde se dirige el personaje? ¿Qué están haciendo en la escena? Ten en cuenta que el hecho de que un actor no tenga diálogo en esa escena, no significa que debe quedarse parado sin ninguna expresión.
4
Haz que el director de escena registre todos los movimientos escénicos en papel. Como director de la obra, es posible que tengas muchas cosas en tu mente y los actores también. Por eso, asegúrate de que el director de escena registre cada una de las didascalias que indiques. De esta forma podrás resolver cualquier confusión que surja luego respecto a la ubicación desde donde un actor tiene que entrar a escena o en cuál posición deben colocarse. Asegúrate de que los actores sepan que tienes licencia artística para modificar en cualquier momento en donde deben pararse sobre el escenario o cómo deben ingresar a escena.
5
Ensaya, ensaya y ensaya aún más. La repetición es la única manera de que los actores (y el equipo técnico) recuerden donde deben ubicarse y cómo llegar allí. Cuánto más veces practiquen las entradas a escenas y movimientos en el escenario, tu desempeño como director será mucho mejor.
Fuente: http://www.ehowenespanol.com/indicar-didascalias-escena-teatral-como_153909/

BOCETO PARA MAQUILLADORES

RECUERDEN:
El trabajo de bocetado debe entregarse en dos partes: una fecha para los bocetos de "ideas" y otro para los maquillajes definitivos de los siete actores) Fechas a acordar.



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FOTOS DE LA ESCENOGRAFÍA DE "LA NONA" PARA INSPIRARSE

Los distintos forillos representan maderas, como las tablitas de cajas de frutas, en relación al trabajo de Carmelo. Hay cajones, pero la mayoría son decorados.

Disculpen la calidad, pero estaba por empezar la obra.